Esta temporada vacacional es un momento propicio para reflexionar sobre el compromiso de todos, me refiero a la Aerocivil, gobiernos locales, autoridades de Policía, Dian, aerolíneas, agencias de viajes, hoteles, empresarios del turismo, empresas de transporte, taxistas, dueños de negocios al interior de la terminal y viajeros en general con el aeropuerto internacional El Edén, infraestructura estratégica para el desarrollo del Quindío.


Sin embargo, hay que hacer un especial llamado a la administración del aeropuerto en manos de la Aerocivil, responsable de muchas de las inconformidades que reportan los viajeros y las aerolíneas que utilizan sus instalaciones, tema que volvió a recordar Manuel Jaquez, directivo de Spirit, ante el Foro de Gerentes de la Cámara de Comercio y en reunión con el Comité Intergremial al manifestar su malestar por las incomodidades que soportan los que viajan y llegan de la Florida y las dificultades que experimenta su compañía para operar en la terminal aeroportuaria, poniendo en entredicho la permanencia de Spirit en Armenia.

Esto nos obliga a separar los problemas que tiene El Edén para hallar las soluciones apropiadas. Una cosa es que la nación haya destinado 63 mil millones de pesos para la construcción de la nueva torre de control, la ampliación de la plataforma de aviones, la recuperación de la terminal nacional y la construcción de una nueva terminal internacional, y otra diferente es que en los últimos años la administración del aeropuerto no haya hecho el debido mantenimiento de sus instalaciones para brindar un buen servicio a los viajeros, personas que merecen ser respetadas como clientes por que al comprar su tiquete adquirieron el derecho a recibir un trato digno al  momento de ingresar a la terminal.

No es comprensible que llevemos varios años soportando incomodidades que se pudieron solucionar con decisiones administrativas y modestas inversiones que son de rutina en cualquier aeropuerto que se respete, más cuando nos estamos refiriendo a uno de los destinos turísticos rurales más reconocidos de Colombia y puerta de entrada al Paisaje Cultural Cafetero declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

No hay razón que los viajeros internacionales tengan que llegar con tres o cuatro horas de antelación y soportar largas filas para la inspección de sus equipajes, que muchos deban esperar de pie en la sala de abordaje porque no hay suficientes sillas, que no se cuente con aire acondicionado en una región de clima cálido, que sea recurrente que sus instalaciones sanitarias estén en mal estado y les falte papel higiénico, toallas y jabones, que no haya lugares apropiados para ancianos y discapacitados ni para que las madres con bebés cambien sus pañales, que la sala de entrega de equipajes sea estrecha y la señal de wifi deficiente. En fin, que el tránsito por El Edén sea tortuoso y de ingrata recordación, experiencia que la mayoría de viajeros no se la endosa a la incorrecta administración de Aerocivil, sino que es asumida por la ciudad de Armenia y el Quindío como destino turístico.