"Varias fueron las reflexiones del directivo gremial a propósito de la realidad colombiana que merecen ser citadas por sus contenidos".



‘Desafíos para impulsar el crecimiento’ fue el nombre del Congreso Anual de Confecámaras realizado en Cartagena que sirvió para que las cámaras de comercio le expresaran al país, en cabeza de su presidente Julián Domínguez Rivera, que ante hechos como la caída de precios del petróleo, la desaceleración de la economía, la menor inversión extranjera, la disminución del consumo y la polarización política en la que nos encontramos, lo peor es cruzarnos de brazos. De ahí que haya hecho un llamado a la necesidad de estimular el trabajo conjunto, inducir la innovación, fomentar una mayor eficiencia empresarial y atacar la ilegalidad en todas sus formas.

Varias fueron las reflexiones del directivo gremial a propósito de la realidad colombiana que merecen ser citadas por sus contenidos. Respecto a la necesidad de unir voluntades dijo: “Se hace necesario pensar con mayor audacia para superar los obstáculos. No podemos ser simples espectadores de nuestro presente y, por consiguiente, ser pasivos en la construcción de nuestro futuro. Nunca como ahora, el sector privado tiene la tarea de ser protagonista de los cambios que requiere Colombia”.

Luego acotó: “[…] es necesario que desde todos los sectores hagamos un pacto para poner al país por encima de todo: de colores o gustos políticos, de corrientes de desarrollo disímiles o de intereses electorales o particulares”.

Señaló que el futuro de Colombia debe estar por encima de cualquier consideración: “La división es fatal para cualquier nación. Es necesario hacer un llamado a la calma, pensar en los asuntos estructurales, dejar que la justicia actúe donde tenga que actuar, y apuntalar la confianza, para trabajar en el crecimiento de las empresas y el bienestar de los más desfavorecidos. Debemos preguntarnos si las diferencias son más importantes que el futuro de todos”.

Fue enfático en que hay que ganarle la batalla a la corrupción: “Un mal enquistado en nuestra sociedad con efectos profundos en la confianza y la estabilidad de nuestras instituciones. Pero no debemos llamarnos a equívocos: Colombia ha superado por décadas desafíos profundos y este no le puede ni le va a quedar grande. Son mayoría los colombianos de bien, con profundos valores éticos, que se enfrentan a su tarea diaria con base en el respeto por las normas, que condenan la cultura del atajo y a quienes quieren surgir pública, social y económicamente a través de la ilegalidad”.

En cuanto al sector productivo, Domínguez Rivera comentó que desde las cámaras de comercio se ejecuta la estrategia denominada ‘Información para la competitividad’ que ha permitido constatar que sí es posible que nuestras empresas crezcan a tasas superiores al 10%. De una muestra de 26.000 sociedades que registraron sus ventas de manera continua en el Registro Único Empresarial y Social - Rues, se identificaron 612 empresas que crecieron a dos dígitos y sostenidamente entre 2011 y 2015, encontrando que estos resultados los han logrado con una receta de perseverancia elemental: El servicio postventa, la destinación de fondos a la inversión en innovación, el talento humano con nuevos conocimientos, la capacidad de reclutar gente buena y las alianzas con proveedores.

Por último, refrendó el compromiso de las cámaras de comercio de ser motores que impulsan el desarrollo regional, el fortalecimiento empresarial y, sobre todo, la generación de confianza gracias a que son punto franco para la concertación y la unión de propósitos.