Desde 2013 el gobierno emprendió el más ambicioso programa de infraestructura denominado Vías de cuarta generación —4G—, con el propósito fundamental de mejorar la eficiencia logística y la competitividad del país, para lo que proyectó una inversión de 50 billones de pesos mediante la modalidad de Asociación Público Privada, APP. Se calcula que si se tiene un moderno sistema de dobles calzadas, viaductos y puentes entre los principales centros urbanos, zonas de producción y puertos marítimos, los tiempos de recorridos se pueden reducir en un 30% en promedio.



En el marco de esta iniciativa, se habla de una autopista entre Bogotá y el puerto de Buenaventura, vía que es el principal corredor de comercio exterior del país. Como parte de este proyecto, se trabaja intensamente en el denominado paso de la cordillera Central con la construcción de la doble calzada entre Ibagué – Cajamarca – Calarcá con numerosos viaductos, el túnel de La Línea y varios túneles menores, además de intercambiadores como el de Versalles en Calarcá.

Luego de sufrir múltiples contratiempos, esta megaobra que une al Tolima con el Quindío, según anuncios de Invías y el ministerio de Transporte, se terminará en 2019. Su culminación disminuirá de forma ostensible el tiempo de viaje con la capital de la República y traerá grandes beneficios para el transporte de materias primas y mercancías, y para la movilidad de viajeros y turistas que deseen venir a conocer el Paisaje Cultural Cafetero y los atractivos del departamento, al tiempo que contribuirá, con la ampliación y modernización del aeropuerto internacional El Edén, a la consolidación de Armenia como destino de congresos y convenciones del centro occidente del país.

Sin embargo, los beneficios de esta importante infraestructura serían limitados de no construirse la segunda calzada Calarcá -La Paila, único tramo pendiente para que Bogotá y el puerto sobre el Pacífico se conecten por doble calzada, y de paso se mejore nuestra conexión con el Valle del Cauca, departamento con el que tenemos múltiples relaciones culturales y económicas. De ahí que desde la cámara de comercio hacemos de nuevo un llamado a la dirigencia pública y privada del departamento y a los congresistas electos por el Quindío para que de forma conjunta gestionemos, ante el próximo presidente de Colombia, que la doble calzada Calarcá - La Paila quede en el plan nacional de desarrollo 2018 - 2002.

Los quindianos no podemos permitir que esta importante obra siga en el limbo sin que haya una decisión concreta y un compromiso real sobre cómo y cuándo se construirá. Si bien esta es una obra de interés nacional, debemos insistir en que se dé solución expedita al cuello de botella que se está formando en el Quindío, territorio que recibe el impacto de dobles calzadas que vienen del Tolima y del Valle del Cauca, pero que a su paso por nuestro departamento se estrechan en una sola vía.

Este es un proyecto estratégico para el desarrollo del Quindío que debe ser presentado al próximo gobierno y que de una vez por todas se construya esta infraestructura que se viene aplazando hace más de dos décadas.