El pasado viernes 29 de agosto, preocupados por el futuro del aeropuerto internacional El Edén, se convocó un encuentro con parlamentarios, gremios, gobierno y la Aeronáutica Civil a fin de aclarar dudas y conocer de primera mano la proyección del terminal aéreo, encontrando puntos de vista diferentes e inconformidades asociadas al aspecto de infraestructura, que si bien es un tema de alta importancia, no puede estar fundamentado en un aeropuerto estéticamente perfecto pero sin actividad comercial y una disminución considerable de pasajeros.

Y en este punto quiero decir que no podemos permitir que pase lo mismo que sucedió con la doble calzada Calarcá-La Paila, donde el ideal de una infraestructura perfecta, hizo que los postulantes desistieran de darle vida a este paso nacional y ahora hay un estancamiento vial profundo. 

Ya son tres las veces que la ANI ha intentado concesionar el aeropuerto y hoy hay otra oportunidad para que se logre la concesión, para lo cual se están promoviendo espacios con los principales actores de la región para lograr que el postulante mejore el aspecto de inversión, no obstante, este proceso de perfeccionamiento de la propuesta, no puede frenar la posibilidad de proyectar un terminal aéreo competitivo. A la fecha, la Aerocivil cumple únicamente en dicho aeropuerto, como es debido, la función de administrarlo, y es ahí donde insistimos que debe existir una excelente concesión que sea viable tanto para el departamento como para la aeronáutica y por supuesto, para el mismo originador del proyecto, que desde una visión comercial haga competitivo y rentable El Edén. Parte de las ventajas de un aeropuerto entregado en concesión son entre otras: el incremento de pasajeros, aumento en la cantidad de aerolíneas, capacidad de negociación tarifaria entre el aeropuerto y las aerolíneas, mejora del servicio, puntos que claramente hoy son inexistentes. 

La posición de la cámara de comercio sigue siendo la misma, encontrar una concesión de alto nivel y con capacidad de darle foco a la operación comercial principalmente, pues hoy a El Edén más allá de una buena infraestructura le falta mayor cantidad de aerolíneas, no se puede seguir pensando solo en las obras de infraestructura al interior de un aeropuerto que viene disminuyendo en compañías y a su vez, en frecuencias como es el caso de Avianca que ha sido históricamente la aerolínea que ha respaldado el departamento, pero que a la fecha no logra aportar tarifas competitivas de fácil acceso para los viajeros. En este sentido, en mi concepto, insisto: el objetivo hoy no puede ser únicamente la infraestructura, dado que poco se logra con un aeropuerto estéticamente mejorado y con ampliación de capacidad, si no atraemos aerolíneas que operen. El panorama ideal es iniciar una fuerte comercialización que presente el potencial de conectividad que tiene nuestro destino respecto a otras regiones del país, aumente el flujo de viajeros y que logremos más del millón de pasajeros en los próximos años, y así, en el camino, de manera simultánea, se afiancen las obras. 

Todo lo anterior para decir que la concesión es la solución, ¡claro! Una buena concesión, pero agilicemos el proceso. Ya Pereira, nuestro referente más cercano, demostró un aumento en la competitividad desde la base comercial posibilitando cada vez la llegada de más pasajeros nacionales e internacionales, así como frecuencias y aerolíneas con una infraestructura acorde a la demanda, y ahora, simultáneamente y tiempo después, ha presentado el mejoramiento de sus instalaciones dándole foco a lo comercial. ¡Que avance el proceso para una buena concesión, pero que las expectativas de la perfección no opaquen la oportunidad de proyección!